Miedo y Asco en las mentes

Supongo que solo puede ser una paranoia mas en mi cabeza como todo lo que sale en este blog, pero hoy en día nos encontramos con centenares de aquélla gente que ha trabajado o esta trabajando duramente tan solo para conseguir una meta. Y nunca lo harán. Desde luego hay gente que si lo consiguen, por eso son propietarios de grandes empresas, famosos, directores. Y ni siquiera todos lo hicieron entre ellos. Nadie negara supongo que mas de uno es una marioneta más. Pero este articulo se centrara en los que he mencionado al principio.
Entonces cual es el problema? Aquí apartare del medio los obstáculos que no dependen de nosotros. Enfermedades, muertes(y no exagero), errores de terceros ( aunque quizá si que es evitable) y mil cosas mas que le pueden pasar a uno por el juego de azar(yo lo llamo así, otros lo llaman suerte, coincidencias, mal de ojo y etc., cosas cuya existencia niego totalmente). Desde luego nunca se podría señalarlos todos, pero hay uno que me salta a la vista cada vez mas. Veámoslo:
Sobra con medio dedo de frente para comprender que esta sociedad nos prepara para luchar por nuestro futuro, sobrevivir digamos. Por un lado es como enseñar a cazar a un lobo, por otro eso se convierte en fin último del individuo, apartando del medio la personalidad, las sensaciones, las emociones, hasta a los amigos convirtiéndose en una obsesión que penetra todo el ser de pies a la cabeza. Sé que todos pensareis que esto es un extremo de pocos, o más de uno en todo caso, pero aquel que ha tenido que empezar desde -1 comprenderá de lo que estoy hablando. Y la verdad… esto me parece lo correcto, aunque hasta cierto punto. Es un trabajo enorme y de mucho esfuerzo y se necesita esa obsesión para hacerlo posible. Pero luego todos tenemos un limite de optimismo. Después de caer una, tres, quince veces uno se rompe y entra en juego el “caso miso al espíritu” que conlleva el derrumbamiento total de éste. Se buscan soluciones de todo tipo: psicólogos, medicamentos, videntes y charlatanes de todo tipo, alcohol, drogas, sexo y más, y más y más cosas… Nada de esto es capaz de devolver al individuo a su estado anterior. Solo una cosa lo es %96 el propio individuo. Y esto diferencia a los triunfadores de los segundones. Suena ofensivo pero es así. Si uno es capaz de levantar la cabeza por sí mismo a pesar de todo lo que viene de frente  – las tiene todas de triunfar.
Pero luego vemos a gente que al alcanzar la dichosa meta se siente frustrada por no ser lo que se esperaba. Y otra vez entramos en lo mismo %96 auto eficiencia. No hace falta esperar ningún tipo de ayuda de ningún lado… nunca. Así es más fácil. El saber convertir tu trabajo en arte es una virtud de la que todos disponemos pero a menudo no le damos importancia o la ignoramos. Si uno es capaz de llegar a su meta, ha de ser capaz de saber disfrutarla. En caso contrario no se lo merece.
No me importa que alguien diga que me fui demasiado al extremo. He visto empresarios matarse a rayas de coca, gente que no supo avanzar por miedo de perder lo que se tiene y hasta suicidios tanto profesionales como “habituales” por simple miedo. ¿Psicólogo? El mejor que hay es tu amigo que esta dispuesto a escuchar tu balbuceo después de tu octava copa. El miedo es lo que paraliza la mente y hasta que uno no lo vence no avanza.

P.S. Amigos, notaréis que el texto está muy, pero que muy caótico. Os pido perdón y intentare justificarlo con el hecho de que evito escribir algo preparado de antes. Mi intento es reflejar mis pensamientos “in live”, sin más.
P.P.S. Realmente pocas veces me podréis observar escribir sobre algún termino medio por el simple hecho de que no tiene interés alguno, ni secreto atractivo para mi.

Publicado en on Junio 2, 2008 at 10:30 pm Dejar un comentario

De valientes y fachadas

Y de repente miró hacia mí. con la inocencia de todos los animales reflejada en sus ojos, pero también con una imploración. Era la querella contra la injusticia inexplicable, la súplica frente a la innecesaria crueldad

Antonio Gala – El País 30 de Julio de 1995


Publicado en on Abril 28, 2008 at 9:57 am Dejar un comentario
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Y así vamos…

Este domingo mientras viajaba en el metro me encontré un cartel de propaganda contra la violencia que sinceramente me puso los pelos de punta. De hecho he conseguido encontrarlo, asi que obsevadlo vosotros:

Vamos por partes. Para empezar tan casual es que el maltratado sea blanco y el maltratador sea un negro? De hecho tengo un titulo maravilloso para este cartel “La ironía de un racista hablando sobre la justicia”. Pero incluso vallamos mas allá! Y porque racismo? Incluso se puede ver un claro ataque a los inmigrantes. Serán las elecciones que nos afectan a todos con sus debates hipócritas y polémicas insensatas. No lo sé. Ni a lo mejor esa fue la intención del diseñador. Pero para mí no tiene importancia si es un error (que no creo que lo sea) o si no. El hecho de exponer ese cartel al publico ya es una ofensa y una vergüenza para el gobierno de Comunitat Valenciana. A lo mejor en otras comunidades también ha sido emitido pero realmente espero que el peso de la vergüenza solo recaiga sobre esta comunidad y por supuesto a su diseñador y a nosotros por tolerar este tipo de barbarie.

Publicado en on Abril 7, 2008 at 1:36 pm Comentarios (1)

Acertó Jovellanos, erró Cabarrús, de Pedro J. Ramírez en El Mundo

Bueno es una articulo que me encontré en el periodico “El Mundo” que me pareció bastante interesante y único. A pesar de que el articulo pida claramente el voto para PP (se edito antes de las elecciones) quiero dejar claro que no es mi tendencia política. Lo que pretendo poniendo este articulo aquí, es solamente lo bien hecho que está y su originalidad.

El dilema de los votantes progresistas que aún permanecen indecisos

Puesto que ya nunca seré autor teatral -en la información hay más tragedia, comedia y drama que en el teatro-, brindo a quien quiera recoger el guante un argumento para una función que permitiría pulverizar los records de taquilla que consiguieron Flotats y Carmelo Gómez interpretando a Tayllerand y Fouché en La Cena de Jean Claude Brisville. Debería llamarse La Comida y se basaría también en la reconstrucción de un encuentro real entre dos grandes personajes cargados de pasado, en una encrucijada aún más decisiva para su nación -en este caso la nuestra- que la que implicó para Francia la derrota de Napoleón en Waterloo y la subsiguiente disyuntiva entre república o restauración monárquica.

Basta atrasar siete años más el reloj de la Historia y trasladarnos desde aquel 5 de julio de 1815 en el que dos de los más conspicuos supervivientes de la Revolución y directos colaboradores de Bonaparte se pusieron de acuerdo en París para volver a entronizar a Luis XVIII, hasta aquel 27 de mayo de 1808 en el que tuvo lugar en Zaragoza el reencuentro, después de muchos años de penalidades y cautiverios, de dos amigos cuyos nombres eran ya santo y seña de la Ilustración española: Gaspar Melchor de Jovellanos y Francisco de Cabarrús.

El diario del primero acredita el episodio, lo sitúa en el domicilio de un tal Hermida, fija su duración desde media mañana «hasta mucho después de mediodía cuando comimos» y sobre todo describe su fuerte carga emocional: «La llegada se señaló con abrazos y lágrimas y lamentaciones sobre la triste suerte de la patria». Como en el caso de la cita entre Talleyrand y Fouché, quedaría por recrear el contenido de su conversación, pero disponemos de suficientes elementos como para poder hacerlo de forma absolutamente verosímil.

La trayectoria de ambos estaba hondamente arraigada en los años más fructíferos del siglo anterior, cuando, codo con codo, el jurista asturiano y el banquero nacido en Bayona aprovecharon las oportunidades del reinado de Carlos III, contribuyendo decisivamente a introducir en España una versión moderada del Espíritu de las Luces. Si el nombre de Jovellanos quedó unido a su Informe sobre la Reforma Agraria, el de Cabarrús lo está a la fundación del Banco de San Carlos. Cuando, tras la muerte de su regio protector, los sucesos revolucionarios de París convirtieron en sospechoso al financiero francés y sus enemigos, siempre próximos a la Inquisición, aprovecharon las dificultades del banco para acusarle de estafa y encerrarle en el madrileño castillo de Batres, Jovellanos movió en vano todas sus influencias para intentar ayudarle.

Una década después se invirtieron las tornas. Cabarrús había sido rehabilitado por Godoy y destinado a misiones diplomáticas gracias sobre todo a la enorme influencia de su hija Teresa -casada con Tallien y amante de Barras- en el París del Directorio. En cambio Jovellanos había llegado efímeramente al poder como ministro de Justicia, para caer en desgracia y ser encerrado en el mallorquín castillo de Bellver durante siete años. Tampoco Cabarrús tuvo fuerza suficiente para evitarlo.

Cuando en los primeros meses de 1808 los acontecimientos se precipitan y ya con las tropas francesas extendidas por buena parte de España, el motín de Aranjuez desencadena la caída de Godoy, la abdicación de Carlos IV en Fernando VII y la abducción de ambos por Napoleón, parece llegada la hora de la verdad para quienes afrontan ya el último tramo de sus vidas. Jovellanos es liberado por uno de los primeros decretos de Fernando VII, vuelve a la Península por Barcelona y, en medio de la ebullición subsiguiente a los sucesos del 2 de mayo, es aclamado por doquier como víctima del despotismo y referente moral de la incipiente burguesía liberal. El prestigio de Cabarrús como hacendista y experto en cuestiones internacionales alcanza también por entonces su apogeo.

Es imposible saber si aquel 27 de mayo, con Zaragoza ya levantada caóticamente en armas contra la invasión francesa, uno u otro eran conscientes de que el nuevo rey José Bonaparte pretendía contar con ellos como pilares de un programa de reformas destinado a sacar a España de su secular atraso. Pero es evidente que en aquellas horas de conversación no pudieron dejar de hablar del dilema que como próceres de la causa progresista se presentaba ante ellos. Varios autores aseguran que en ese momento Cabarrús estaba identificado con el «bando patriótico» y que sólo fue al cabo de un mes, y después de ser víctima de un episodio de bandolerismo en Tudela, cuando se decantó por el lado josefino. Otros sostienen la tesis de que ya había aceptado un cargo en la administración provisional de Murat.

La apuesta de Jovellanos también la observamos a posteriori, pues empieza a quedar reflejada en su diario cuando explica la turbación que le producen las cartas de algunos de sus mejores amigos, afrancesados de la primera hora, instándole a ocupar el lugar que le corresponde en la nueva situación. El caso es que el 7 de julio José I nombra a Cabarrús y a Jovellanos, respectivamente, ministros de Hacienda y del Interior y que el uno acepta el cargo y el otro no sólo lo rechaza, sino que se incorpora primero a la Junta de Asturias y luego a la Junta Central, decidido a participar en el movimiento de resistencia contra el invasor.

¿Cómo no imaginarles en aquella sobremesa zaragozana, sopesando con pasión bien argumentada los pros y los contras que implicaba tomar un sentido u otro en aquella bifurcación del camino? Los motivos para unirse a la nueva dinastía parecían en principio consistentes. Era la ocasión anhelada durante décadas de acometer la modernización de España desde la cúspide del Estado, aplicando el programa reformista con la suficiente energía como para acabar con el Santo Oficio y vencer la resistencia de la plebe inculta, grosera, cruel y casi antropófaga que acababa de volver a mostrar su verdadera naturaleza en los terribles actos de violencia -«la crueldad irreflexiva del loco entusiasmo», descrita por Alcalá Galiano- contra las autoridades que se negaban a secundar la rebelión frente al francés. El diagnóstico de Artola es rotundo: «El ilustrado de tiempos de Carlos III fue el afrancesado de 1808». Si los Urquijo, Meléndez Valdés, Moratín, Llorente, Marchena, Azanza, Lista o el propio Cabarrús lo vieron claro, ¿por qué Jovellanos no?

El mismo se lo explicó poco después por carta a su amigo: «España no lidia por los Borbones ni los Fernando; lidia por sus propios derechos, derechos originales, sagrados, imprescriptibles, superiores e independientes de toda familia o dinastía. España lidia por su religión, por su constitución, por sus leyes, sus costumbres, sus usos, en una palabra por su libertad…».

Respondía así a la argumentación racionalista de Cabarrús que se había creído en la obligación de justificarse al aceptar el ministerio: «Me hallo embarcado… en este sistema que he creído y creo aún la única tabla de la nación». Tocando incluso la tecla que más podía impactar en los antiguos anhelos de Jovellanos, alegaba en esa misiva, fechada a finales de julio, que aquella era una oportunidad inmejorable para combatir «la multiplicidad de los males de la Administración pública».

Pese a que la réplica de Jovellanos incluyó una especie de maldición de resonancias bíblicas -«Será usted un hombre execrable y execrado de su patria… usted vagará errante sin familia, sin patria, sin amigos»-, Cabarrús nunca perdió la esperanza de convencerle de sus razones y su buena fe e incluso le dedicó sus célebres Cartas sobre los obstáculos que la naturaleza, la opinión y las leyes oponen a la felicidad pública, escritas durante su cautiverio y editadas aquel septiembre de 1808 en Vitoria cuando la derrota de Bailén había obligado al Gobierno de José a evacuar por primera vez Madrid.

Mutatis mutandis, ese dilema de hace 200 años ha adquirido nueva virtualidad en la España actual. Entonces había que elegir entre modernidad y tradición, entre afrancesamiento y continuidad histórica. ¿Merecía la pena sacrificar la independencia nacional para implantar las tantas veces bloqueadas reformas ilustradas y salvar a España de sí misma? Cabarrús pensaba que sí, Jovellanos que no.

Hoy en día, tras la pugna entre el PSOE y el PP, tenemos por un lado a la izquierda, o para ser más exactos a un sedicente progresismo antinaturalmente aliado con el nacionalismo tribal y reaccionario, y por el otro a una coalición de conservadores y liberales que trata de aferrarse a los valores de la Transición. ¿Merece la pena sacrificar la cohesión constitucional a través del Estatuto catalán, el derecho a decidir de los vascos y lo que te rondaré morena a cambio del matrimonio homosexual, la paridad por decreto, la Alianza de Civilizaciones, el nuevo contrato del hombre con el Planeta y demás golosinas del republicanismo cívico? Al igual que Cabarrús la gran mayoría de los dirigentes del PSOE -incluidos aquellos a los que más se les llena la boca hablando de España- piensan que sí, que Madrid bien vale una misa en euskara, gallego y catalán. Igual que Jovellanos, Rosa Díez y, por supuesto, los dirigentes del PP piensan que no.

Aunque el único gran error de Rajoy durante el primer debate, al margen de la metáfora de la niña, fue el poco énfasis que puso en la cuestión nacional, el hecho de que -según nuestro posterior sondeo- casi un 8% de quienes optaron por el PSOE en 2004 digan ahora que están dispuestos a cambiar su voto y sólo un 1,5% de los que se inclinaron por el PP declaren lo mismo, prueba que es en el seno de la izquierda sociológica donde ese dilema está en plena ebullición. ¿Qué puede hacer alguien que no trague ni con la policía lingüística del renegado Montilla ni con los compadreos con ETA de Patxi López y Eguiguren, pero tema la involución de las sotanas o vea atisbos de xenofobia en el PP? Lo más obvio sería votar por Ciutadans en Cataluña y por Rosa Díez en Madrid y el resto de España. Sería un voto sincero, idealista, valiente, pero puede que no fuera un voto útil.

¿De dónde sacar entonces la pértiga para dar el enorme salto mental y sociológico que requeriría pasar de votar al PSOE a votar al PP? Si Rajoy hubiera tenido el acierto de ofrecer a Rosa Díez el número dos de la lista del PP por Madrid y ella los reflejos de aceptarlo, sería más fácil argumentar que estamos en un escenario en el que los grandes males requieren grandes y excepcionales remedios. Pero incluso si esa convergencia transideológica de defensores de la Constitución del 78 no se ha producido aún, en lugar de mariposear con la abstención al modo de Elorriaga en el Financial Times, merece la pena apelar a la esclarecedora enseñanza de lo que ocurrió hace dos siglos en España.

Ni Cabarrús, súbitamente fallecido en Sevilla en abril de 1810 en el apogeo de la engañosa pleamar josefina, vivió para asistir a la derrota de su causa; ni Jovellanos, muerto a finales del año siguiente, pudo presenciar el triunfo de la suya. Pero fueron las Cortes de Cádiz, y no la Asamblea de Bayona o ninguna otra institución otorgada a los atrasados españoles por su magnánimo emperador francés, las que culminaron el sueño ilustrado de alumbrar un régimen constitucional que, con todos sus avatares, aún hoy sirve de referencia a nuestra democracia.

Ahí está encriptada la clave que demuestra cuán falsa es la parte del dilema que identifica a Zapatero con el progreso y la modernidad y a Rajoy con el inmovilismo y la carcunda. Al final no hay peor política que la basada en intentar dar gato por liebre. Ni hace 200 años podía haber una genuina modernización que apartara a España del surco de la continuidad histórica en el que, periodo tras periodo, se había sembrado su verdadero ser, ni hoy es posible ampliar la democracia de espaldas a los valores constitucionales que convierten a las personas y no a las tribus, pueblos o nacionalidades en titulares de los derechos.

Charles Esdaile, catedrático de la Universidad de Liverpool y autor de la mejor historia contemporánea de la para nosotros «Guerra de la Independencia» y para él y sus compatriotas «Peninsular War», no niega que el rey José y sus bienintencionados ministros tuvieran voluntad reformista. Subraya, sin embargo, que su política se caracterizó por una actitud mucho más ordenancista que modernizadora. Lo suyo fue promulgar normas, normas por doquier -seguro que les suena-, invadiendo cada espacio de la actividad pública y privada de los españoles. Y eso desembocó, claro está, en un cambio mucho más cosmético que real. Al final todo quedó, según este autor, en algo tan simbólico y postizo como la sustitución «de la soga por el hierro», es decir, de la horca por el supuestamente más humanitario garrote vil.

De igual manera que, anticipándose 125 años al «No es esto, no es esto» de Ortega, Jovellanos tendría tiempo de diagnosticar antes de morir que «el problema no es que la reforma francesa fuera extranjera, sino que no era reformista», hoy toca advertir a esos últimos indecisos que el tiempo está demostrando que lo peor de la ética indolora que nos viene vendiendo Zapatero no es que esté basada en múltiples falacias, sino que cada día que pasa nos hace más daño a todos.

pedroj.ramirez@el-mundo.es

Publicado en on Abril 5, 2008 at 11:40 am Dejar un comentario

Una de Underground porfa…

El tema de hoy es extremadamente simple – Rap. Mi intención es defenderlo como arte para los que no paran de criticarlo y abrir los ojos a aquellos que todavía no saben lo que es ese “Rap”. No hablo de rap comercial, ni el americano. Eso lo conocemos todos y cada uno. Quien no habrá escuchado al famoso Timberlake o Nelly Furtado? Si son los temazos de ahora lo que hace esta gente. Lo que muchos ignoran es que allí no se acaba la corriente. Existe algo que muchos ni siquiera saben lo que es – Rap underground.
Y eso es sobre lo que voy a hablar hoy. Aquellos que han escuchado a Rapsus´klei o tr3s monos(un grupo bastante joven pero lo componen veteranos de underground)o las antiguas canciones de Violadores de Verso y Nach, o grupos como Falsalarma y Arma blanca saben de que va el tema. Pero para seguir creo oportuno dejar claro el concepto “Underground”. Refiriéndose al Rap se trata de la música hecha sin fines lucrativos, al menos no a gran escala. Es música hecha tan solo por gusto de hacerla, de expresar los sentimientos y hacer ver a la gente cosas que tan satisfactoriamente intentamos ignorar. Supongo que es una de las razones por las cuales Underground nunca estará de moda ni será comercial. ¿A quién le gusta que le hagan ver la miseria, los defectos de la sociedad, la falsedad o lo que es peor – su propia miseria? O mejor todavía ¿A quién le importa? Desde luego no a alguien que vive cómodamente en el sistema con sus papis o mamis pagándoles todo, o con una nómina de cuatro-cinco mil euros. Ni tampoco a un simple trabajador que apenas llega al fin de mes. Pero a mí lo que más me seduce en este arte es ese espíritu crítico. Además cojas la canción que cojas no veras nada que este escrito por rellenar. A diferencia del pop, o reggaetón realmente da para pensar, te lleva un mensaje que digerir o incluso una ideología entera. Y lo que a mí más rabia me da es que la gente se niega a ver esas cosas. Todos estos temas de hipocresía, violencia y engaño no le interesan a nadie… casi. Y yo creo que es esto lo que le hace el trabajo más fácil a los políticos que simplemente se aprovechan de esa cualidad, de ese “instinto de rebaño” que hace de una masa de gente se convierta en una especie de animal bastante torpe, pero manipulable hasta cierto punto. Y de ejemplos tenemos miles. ¿Nadie se ha fijado que en noticias porqué si un extranjero roba un bolso – es un reportaje de media hora, pero un español asesino de su mujer – un clip de 10 segundos? Y así en todo. Y verlo tan claramente, mientras comprendes que la gente es FELIZ cuando consigue hacerle caso omiso, por la simple razón que la vida así es muchísimo más fácil es lo hace que tenga que haber alguien que intente abrir los ojos a aquellos a los que les interese saberlo. Desde luego hablar de fiestas, chicas futbol y eurovisión es mucho más agradable, pero yo siempre preferiré una buena dosis de sarcasmo mezclada con ironía y con una pizca de pasión a todo esto. Y os invito a que intentéis descubrir el arte de underground por vuestra cuenta. Aquí os dejo un par de enlaces por si a alguien le interesa el tema :
Rapsus
http://www.falsalarma.com/
http://profile.myspace.com/index.cfm?fuseaction=user.viewprofile&friendID=167518394
http://www.myspace.com/3monos
Espero que disfrutéis de ello. Un saludo
Stanley

Publicado en on Marzo 17, 2008 at 7:56 pm Dejar un comentario

Saludos

Me gustaría introducir un poco a los lectores en lo que podrá ver en este blog. Pues en pocas palabras dos tíos escribiendo sus paranoias, fobias y críticas (y de esto habrá, al menos por mi parte, un montón). Pero lo que realmente es nuestra meta es evitar la polémica, siempre que sea posible claro, y darle más peso a la reflexión personal. Aquí se discutirán muchos temas que a muchos de vosotros os parecerán muy, pero que muy heavy (Ahora mismo tengo pensado un artículo sobre el “por que ” de el hecho que unos siempre sigan luchando y otros… a ratos). Bueno ya veréis. Como ya he dicho no se evitará polémica, no del todo claro. Porque la política propuesta por PP sobre los extranjeros es un tema que da mucho que hablar. De hecho por mi parte veréis otro artículo que abarque este tema también. Y muchos más claro, pues como he dicho al principio somos dos los autores de este blog como lo dice el titulo. Yo soy el novato aquí, pero mi compañero Yonny ya tiene su experiencia de blogger. Así que amigos os invito a que paséis por el blog de vez en cuando y a lo mejor habrá algún tema que os interese.

Saludos!

Stanley

No me queda mucho mas que decir, seguramente la ironía, el sarcasmo y la elocuencia formaran parte de esta creación tanto como la prepotencia, la hipocresía y la estupidez.
Vamos a escribir opiniones, paranoias, criticas y más con y contra todo aquello que no aprobemos (o si) a nuestro juicio moral, ético e idealista, equivocándonos en mas de una ocasión (pocas espero), pero no vamos dejar de escribir nuestra obra por que cometamos algún error.
Escribimos según crecemos y aprendemos, y si me puedo servir de mis experiencias como blogger lo haré, buscando la simplicidad y la comunicación directa de nuestras ideas, obviando que nos vamos a equivocar y que por eso nuestra voz será mas firme con cada nueva etapa, enfocando el blog a la seriedad y la reflexión para cada lector y para nosotros mismos.

Todo esto sin olvidar el que seguramente sea el lema inscrito en las raíces de los textos subjetivos :  

Al que no le guste, Que no mire.

Yonny 

Publicado en on Marzo 12, 2008 at 8:41 pm Dejar un comentario